Ángeles Ospina: curando el dolor de la guerra

Entrevista y Texto: Patricia Simón Vídeo: Alex Zapico (Bogotá) “En Colombia el conflicto es brutal, es muy duro, es atroz y nosotros atendemos todas sus afectaciones: mujeres supervivientes de masacres, de atentados, a las que han asesinado sus maridos o sus hijos, las madres de los falsos positivos, el desplazamiento forzado, la tortura física y psicológica. Detrás de cada violación de derechos humanos está la tortura. También atendemos casos de violación sexual en el marco de la guerra de mujeres, hombres, niñas… Varios casos hemos tenido a ese nivel. Y tras estos traumas con todas sus afectaciones psicosociales y los duelos, está el miedo. En todas estas víctimas está siempre presente el miedo”. La socióloga Ángeles Ospina recuerda perfectamente cuándo vio literalmente el miedo en otra persona. “Tengo dos hijos y cuando estaban chiquitos yo les decía ‘el miedo no existe’… Había muchas bombas en aquel tiempo y yo les había dicho que si cualquier cosa sonaba fuerte, nos tiramos al suelo y nos vamos al corredor. Y pusieron una bomba en una sede política cerca de nuestra casa. Entonces yo grité ‘al corredor’ y mi hijito, que tenía como tres años, me dijo ‘Mami, el miedo sí existe, lo tengo aquí, lo tengo aquí’ señalándose el pecho. Eso me llevó a pensar en los niños de las regiones cuando oyen los helicópteros, los bombardeos.. ¿Cómo asume el miedo un niño? ¿Cómo lo maneja? En la medicina bioenergética hay muchas técnicas sencillas para el manejo del miedo, por ejemplo”. Ángeles Ospina es la directora del Centro de Atención Psicosocial de Apoyo a las Víctimas Bogotá, una institución que atiende a víctimas del conflicto, defensores...

Yoladis Zuñiga: “Sufrí violencia sexual pero no me vencieron”

Texto Patricia Simón     Entrevista: Patricia Simón y Rocío Muñoz (Barranquilla) A Yoladis Zuñiga ser pobre, campesina y mujer le ha costado tan caro que muchas mañanas, cuando se despertaba, sólo deseaba estar muerta. Tanto que intentó suicidarse en varias ocasiones. En cambio, hace no tanto tiempo pero sí muchas muerte, en los 90, lideraba un comité campesino para exigir una mejora de las condiciones de vida de su comunidad, donde construyó la primera escuela con sus propias manos. Las mismas que años después recogerían el cuerpo acribillado de su marido. En el año 2000, Yoladis fue violada por diez paramilitares y el mismo día delante de su esposo, que después fue asesinado, en una masacre que acabó con la vida de 100 personas en sólo cuadro días en El Salado, una localidad del norte colombiano en el departamento de Bolívar. Miembros de la Infantería de Marina colaboraron en la matanza. Como el resto de sus vecinos, Yoladis fue obligada a abandonar su pueblo. “Huir con tus hijos escondiéndote entre los árboles mientras te disparan es algo que te marca para siempre”. Sin ninguna ayuda del Estado, como la mayoría de los 5 millones de desplazados que la guerra ha generado en Colombia, tuvo que prostituirse para sacar adelante a sus niños. Gracias al apoyo de la Corporación Sisma Mujeres y otras ONG, se ha recuperado física y psicológicamente, y se ha capacitado para apoyar a otras mujeres víctimas de la violencia sexual, un arma de guerra empleada por tres actores del conflicto: los paramilitares, el Estado y, en menor, medida, la guerrilla de las FARC. Hace ya...