Ana Julia Castrillón: Exilio y enfermedad por ser periodista en Colombia

Entrevista Patricia Simón y Rocío Muñoz (Bogotá) Texto Patricia Simón Ana Julia y su esposo, el también periodista Hever Erazo, nos reciben en su casa en el violento barrio bogotano de Rafael Uribe Uribe. Un bajo de apenas 40 metros convertido en hogar y redacción, o viceversa. Una primera estancia de cinco metros cuadrados adornada con algunas de las portadas más emblemáticas de El Informativo, el periódico que fundaron en el 95 en la región del Cauca -una de las más asoladas por el conflicto colombiano- y que llegó a convertirse en el segundo más importante del departamento gracias a su vocación comunitaria, dando voz a habitantes de zonas incomunidadas y ninguneadas hasta entonces. Un segundo habítaculo, de otros cuatro metros cuadrados, desde el que han construido su segundo medio, Lectura al Sur, con el que han conseguido la titánica tarea de implicar a los habitantes de este barrio -muchos de ellos desplazados por la guerra como los propios periodistas-, y ahora acosados por la pobreza, los homicidios y el olvido estatal. Al lado, en poco más de 4 metros cuadrados, las camas donde duermen ellos y su hijo menor. Por último, unos pocos metros más que la pericia arquitectónica de estos periodistas ha conseguido transformar en una acogedora cocina y el baño. Éste es el último hogar en el que Ana Julia y Hever han tenido que volver a reinventarse, tras sobrevivir a las amenazas y el exilio, siempre como periodistas, siempre comunitarios, siempre del lado opuesto de los políticos, los grupos armados y la oligarquía. En Colombia, un país donde ejercer este periodismo cuando no te lo...

Esther Martínez, maestra de niños y niñas desplazados

Entrevista y texto: Patricia Simón Fotos y vídeos: Alex Zapico (Pitalito / Departamento de Cesar) A quince horas de Bogotá se está desarrollando la prueba definitiva de eficacia de una de las leyes más cuestionadas y publicitadas del gobierno de Juan Manuel Santos, la ley de víctimas y restitución de tierras. La comunidad de Pitalito, diecisiete familias que fueron obligadas a abandonar sus casas, cultivos y forma de vida, retornó a sus tierras sin esperar que un juez les diera autorización. Tras meses de resistencia, han vuelto a ser expulsados por un terrateniente productor de palma de aceite. Tras trece horas de conducción desde Bogotá, entre kilómetros y kilómetros de cultivos de monocultivo de palma africana y adentrarnos finalmente en los caminos de tierra de entrada a la cordillera Serranía del Perija, en el departamento de Cesar, unas banderas colombianas izadas custodian un “puesto de vigilancia” construido con plásticos y palos. Bajo éste, dos mujeres nos dan la bienvenida. Una lona con la pintada “Pitalito resiste con dignidad” da entrada a un campamento de habitáculos construidos con plásticos y palos, donde cocinan, duermen y estudian los adultos y niños que viven en la comunidad de Pitalito. Aquí, desde 1985, familias campesinas desplazadas por la guerra de otras regiones han subsistido de sus cultivos. Tras sufrir varios desplazamientos por los ataques del paramilitarismo, muchas de ellas empezaron a volver en 2006 a esta reserva forestal, como el 80% del campesinado de esta país que labora en estos espacios, sin títulos de propiedad, y donde la reforma agraria sigue siendo el eterno asunto pendiente, también en las actuales negociaciones entre la...

Más mujeres en riesgo por reclamar derechos de Ley de Víctimas

Por Verdadabierta.com El miedo a los actores armados violentos que las amenazan es el principal factor que está impidiendo que las mujeres víctimas del conflicto puedan acceder a los beneficios de la Ley 1448. Cien mujeres antioqueñas víctimas del conflicto armado reunidas en un mismo encuentro en Medellín en días pasados, dijeron que tenían miedo. No es que no marchen y reclamen sus derechos porque lo hacen. Ni les falta ilusión, ni coraje. Pero a  las líderes que están al frente de los reclamos de tierras, aupadas por el capítulo de restitución de Tierras de la Ley de Víctimas las están forzando a salir de sus regiones por amenazas, o las obligan a vivir en la zozobra. En el encuentro, organizado por la Misión de Apoyo al Proceso de Paz (Mapp) de la OEA y la Unidad Nacional para la Reparación y Reconciliación a las Víctimas, quedó en evidencia que las mujeres de las regiones del Nordeste, Norte y Bajo Cauca son las más afectadas, pues allí las bandas armadas y algunos frentes guerrilleros siguen en conflicto violento con el Estado, y no quieren dejar que la gente se organice y haga valer sus derechos. “Es que nosotras estamos haciendo un proceso de reivindicación de las mujeres víctimas del conflicto armado dentro del mismo conflicto. Y es que a pesar de que hubo una desmovilización, la confrontación no se ha acabado”, dijo Nora Hernández, quien asistió en representación de Nechí, uno de los seis municipios que integra la región del Bajo Cauca de Antioquia. La inseguridad creada por la banda criminal de ‘Los Urabeños’ que ya domina la vida...

Luz Elena Ibarra: “Los pobres molestamos en todos lados”

Texto y entrevista : Patricia Simón  Fotos y vídeo: Alex Zapico  (Medellín)   Edición vídeo: Marta Crestelo Luz Elena Ibarra creció recorriendo y arañando las montañas buscando raicilla, una planta medicinal que su familia vendía para subsistir. Apenas siendo una adolescente decidió asentarse en un terreno baldío con otras familias sin tierra donde fueron construyendo sus casas, calles e Iglesia. Pero en el año 95 los paramilitares empezaron a asesinar a sus vecinos acusándoles de vínculos con la guerrilla. Recuerda Luz Elena que el Ejército se retiraba a las inmediaciones del pueblo cuando una masacre iba a ser cometida. Fue secuestrada por paramilitares pero consiguió huir y refugiarse en una ciudad cercana. Tras dormir al raso, esta mujer de edad avanzada decidió trasladarse a Medellín, donde vivía su hija que había sufrido previamente el desplazamiento forzoso. Recién llegada, Luz Elena tuvo que liberarla de unos guerrilleros que la mantenían en cautiverio para obligarla a emparejarse con uno de ellos. “Les dije: ‘Yo no he parido hijas para que fueran a la guerra’. Y me la llevé. Siempre fui una mujer resuelta”. Desde entonces, ha fundado y participa en asociaciones como LATEPAZ o la Ruta Pacífica de Mujeres, desde las que lucha por los derechos de los más de 5 millones de personas que han sido obligadas a huir de sus tierras por el paramilitarismo, las guerrillas o los crímenes del Estado. Colombia es el país con más desplazados internos del mundo. “Me encanta la movilización porque es la manera que tenemos de expresar lo que sentimos, de denunciar lo que nos aqueja, de presionar al gobierno”, nos explica esta...