Más mujeres en riesgo por reclamar derechos de Ley de Víctimas

Por Verdadabierta.com El miedo a los actores armados violentos que las amenazan es el principal factor que está impidiendo que las mujeres víctimas del conflicto puedan acceder a los beneficios de la Ley 1448. Cien mujeres antioqueñas víctimas del conflicto armado reunidas en un mismo encuentro en Medellín en días pasados, dijeron que tenían miedo. No es que no marchen y reclamen sus derechos porque lo hacen. Ni les falta ilusión, ni coraje. Pero a  las líderes que están al frente de los reclamos de tierras, aupadas por el capítulo de restitución de Tierras de la Ley de Víctimas las están forzando a salir de sus regiones por amenazas, o las obligan a vivir en la zozobra. En el encuentro, organizado por la Misión de Apoyo al Proceso de Paz (Mapp) de la OEA y la Unidad Nacional para la Reparación y Reconciliación a las Víctimas, quedó en evidencia que las mujeres de las regiones del Nordeste, Norte y Bajo Cauca son las más afectadas, pues allí las bandas armadas y algunos frentes guerrilleros siguen en conflicto violento con el Estado, y no quieren dejar que la gente se organice y haga valer sus derechos. “Es que nosotras estamos haciendo un proceso de reivindicación de las mujeres víctimas del conflicto armado dentro del mismo conflicto. Y es que a pesar de que hubo una desmovilización, la confrontación no se ha acabado”, dijo Nora Hernández, quien asistió en representación de Nechí, uno de los seis municipios que integra la región del Bajo Cauca de Antioquia. La inseguridad creada por la banda criminal de ‘Los Urabeños’ que ya domina la vida...

Patricia Ariza: “Con las mujeres aprendí cómo convertir en el teatro el dolor en fuerza”

Entrevista y texto: Patricia Simón Vídeo: Alex Zapico (Bogotá) Una mujer acaricia las prendas de su marido colgadas de la pared mientras rememora cómo bailaban cuando llegaron los paramilitares. Unos forenses rebuscan en las entrañas de un cadáver de un sindicalista asesinado mientras hablan de las cuitas cotidianas. Un inabarcable genio como el dramaturgo Santiago García les exhorta dese una pantalla gigante a los asesinos que nadie puede robarle el derecho a la alegría. Y el público contenemos la respiración mientras la historia de violencias estructurales de Colombia se pasea entre nosotros, rozándonos, interpelándonos hasta, por momentos, sentir el aliento de la muerte en la nuca. El arte inconfundible, el que atraviesa, desbroza y remueve las certezas, el que te deja sin aliento para que la razón tenga que buscar en el corazón y en los argumentos inexplorados para explicarnos, ese arte cargado de entrañas, tierra y sed de humanidad, es el que atraviesa los patios y salas del Teatro La Candelaria una noche cualquiera. Y como centro motriz, con una fuerza solemne, como cordillera que es en sí misma historia y atemporalidad, Patricia Ariza. Dramaturga, actriz, escritora. Artista. Con el aplomo de la verdad de la piedra. Con las alas y los matices que sólo el arte despliega. Mastica las palabras y sentada ante la cámara, sin apenas moverse, da lecciones de tablas. Nacida en una familia que tuvo que desplazarse por la violencia, su padre, tallador de muebles para la iglesia del pueblo, tiene que empezar a trabajar en una fábrica. Se sentía frustrado, pero cantaba, y “despreciaba el dinero”. Patricia recuerda cómo un día, para demostrarlo,...

Luz Elena Ibarra: “Los pobres molestamos en todos lados”

Texto y entrevista : Patricia Simón  Fotos y vídeo: Alex Zapico  (Medellín)   Edición vídeo: Marta Crestelo Luz Elena Ibarra creció recorriendo y arañando las montañas buscando raicilla, una planta medicinal que su familia vendía para subsistir. Apenas siendo una adolescente decidió asentarse en un terreno baldío con otras familias sin tierra donde fueron construyendo sus casas, calles e Iglesia. Pero en el año 95 los paramilitares empezaron a asesinar a sus vecinos acusándoles de vínculos con la guerrilla. Recuerda Luz Elena que el Ejército se retiraba a las inmediaciones del pueblo cuando una masacre iba a ser cometida. Fue secuestrada por paramilitares pero consiguió huir y refugiarse en una ciudad cercana. Tras dormir al raso, esta mujer de edad avanzada decidió trasladarse a Medellín, donde vivía su hija que había sufrido previamente el desplazamiento forzoso. Recién llegada, Luz Elena tuvo que liberarla de unos guerrilleros que la mantenían en cautiverio para obligarla a emparejarse con uno de ellos. “Les dije: ‘Yo no he parido hijas para que fueran a la guerra’. Y me la llevé. Siempre fui una mujer resuelta”. Desde entonces, ha fundado y participa en asociaciones como LATEPAZ o la Ruta Pacífica de Mujeres, desde las que lucha por los derechos de los más de 5 millones de personas que han sido obligadas a huir de sus tierras por el paramilitarismo, las guerrillas o los crímenes del Estado. Colombia es el país con más desplazados internos del mundo. “Me encanta la movilización porque es la manera que tenemos de expresar lo que sentimos, de denunciar lo que nos aqueja, de presionar al gobierno”, nos explica esta...

Luz Marina Flor: “No tengo miedo de hablar porque si hoy permitimos que nos acaben, mañana lo harán con todos”

Texto y Entrevista: Patricia Simón    Fotos y vídeo: Alex Zapico  (Popayán)        Edición: Marta Crestelo   Luz Marina Flor sostiene su bastón de mando mientras amamanta a su bebé. Es la gobernadora del cabildo de la comunidad indígena nasa Raíces de Oriente. Una imborrable noche de marzo de 2013 fueron expulsados a sangre y fuego de la finca en la que vivían en el Cauca. Les disparaban unos 60 hombres, muchos de ellos antiguos vecinos campesinos, acompañados por otros con aspecto de paramilitares, mientras Luz Marina y el resto de las familias se escondían tras los arbustos con sus criaturas. Luz Marina creció errando con su familia en busca un terreno en el que poder vivir. La concentración de tierras en Colombia es una de las más altas del mundo y la reforma agraria sigue siendo la eterna cuestión pendiente: el 77% está en manos del 13% de la población. De éstos, un exiguo 3,6% acumula el 30% del territorio. Ella logró superar todos los obstáculos que se encuentran las mujeres indígenas para llegar a la universidad, pero la falta de dinero la obligó a arrinconar su sueño de seguir formándose. Empezó a trabajar entonces como promotora de salud en distintas comunidades. Un grupo armado, no especifica cuál, intentó reclutarla forzosamente. Una vez más, tuvo que empezar de cero escondiéndose en otra población que la acogió y protegió. Ahora, su resistencia a dejar estas tierras abandonadas en las que construyeron su hogar, le está costando amenazas contra su vida y la de sus hijos. A Luz Marina le indigna especialmente que la pelea haya llegado a...

Gloria Silva: “El que protesta contra el modelo económico es tachado de rebelde o miembro de una organización armada”

Entrevista y texto: Patricia Simón     Vídeos y fotos: Alex Zapico (Bogotá / Pitalito) L a juventud de Gloria Silva y su rostro de líneas suaves contrastan con su carácter lacónico, recio, adusto. Su sonrisas afloran más ante la ironía o la desazón, que ante las situaciones distendidas. Sólo ante las víctimas a las que representa, como las Madres de Soacha o los campesinos desplazados de Pitalito, su talante se suaviza y la empatía aflora. Sus palabras y tono se tornan atentos y cercanos, y los que han depositado en ellos la esperanza de la justicia se sienten tranquilos, respaldados y protegidos con su presencia. Gloria, con su larga melena casi siempre recogida en una coleta y su pequeña estatura, se transforma en témpano en la tribuna de los juzgados, donde desde su sillón de la acusación es observada, por ejemplo, por militares acusados de ejecuciones extrajudiciales llamadas comúnmente ‘falsos positivos’ por haber asesinado a civiles pobres para presentarlos como bajas en combate contra las guerrillas para mejorar la imagen del Ejército. En sus años de estudiante tuvo una crisis con el derecho, “uno lo entiende como una institución que sirve principalmente a las clases poderosas de este país, por lo que no encontraba la forma de hacer compatible la carrera con los intereses populares”. Por aquel entonces, todavía se podían hacer prácticas a través de la universidad en la Fundación Comité de Solidaridad con los presos políticos, una entidad dedicada a la defensa jurídica de personas acusadas de guerrilleras, pero también de líderes sociales, estudiantiles, sindicales, comunitarios que en muchos casos han sido acusados de vínculos con...