“Es importante que haya ganado Netanyahu para que el mundo sepa cómo funciona Israel”

Juani Ruiz Sánchez, también conocida por el apellido de su marido, Rishmawi, lleva más de dos décadas viviendo en Palestina, en concreto, en Beit Sahour, una localidad cercana a Belén, en Cisjordania. Allí trabaja como coordinadora de la ONG Health Worth Commitees (HWC), que según sus cifras, atiende a más de 400.000 personas. “En Palestina siempre estamos en estado de emergencia así que nuestro objetivo es asegurar que los enfermos tengan un sitio donde acudir y mantener los programas de atención a las mujeres y los niños, y de prevención a través de la educación en las escuelas”.

Conversamos con ella con motivo de una de las visitas regulares que suele hacer en España para dar a conocer la situación que viven los palestinos y cuidar las relaciones con las organizaciones que apoyan el trabajo de HWC.

¿Qué cambios ha notado en la sociedad española con respecto al conflicto israelopalestino en estas dos décadas de activismo?

Ha habido un cambio enorme en estos 22 años que llevo difundiendo la causa palestina. Pertenezco a una generación que empezó a denunciarla allá por el 92. Al principio había muy poca gente que la conociera, pero a partir de los Acuerdos de Oslo y lo ocurrido durante la primera Intifada, se divulgó mucho el conocimiento de este pueblo que ya lleva 67 años ocupado. A veces tenemos que recordar que no luchamos por cuestiones religiosas, que es en lo que Israel hace hincapié interesadamente.

De todas formas, a los asistentes a las charlas les digo que no separen la situación que está pasando Palestina, Chile, España o las crisis humanitarias de África. Se tratan de los mismo: estamos en un momento en el que los ricos quieren ser más ricos y que los pobres sean más pobres. No vamos a solucionar el mundo en dos días pero tampoco podemos rendirnos. Yo tengo una doble lucha: que mi país, España, no se conforme con las miserias que el gobierno les está intentando imponer, y seguir con la lucha por la causa palestina.

El periodista israelí Gideon Levy escribió un duro artículo tras la reelección en marzo del líder del Likud como primer ministro titulado “Netanyahu merece al pueblo israelí e Israel se merece a Netanyahu”. Decía: “Hay que reemplazar la nación. No se precisa otra elección para la dirigencia del país, sino elecciones generales para escoger un nuevo pueblo israelí”. En mi viaje a los Territorios Ocupados Palestinos e Israel me encontré con muchos israelíes que se avergonzaban del rumbo que había adoptado su país ¿Cuáles han sido las estrategias políticas para la radicalización de la sociedad israelí hacia posturas cada vez más de extrema derecha?

Los gobiernos israelíes han estado instigando a su gente a tener miedo. Los judíos siempre hablan de que han sido perseguidos, pero también lo han sido los indígenas, los gitanos… Siempre se presentan como el pueblo elegido, pero si eres el pueblo elegido por Dios no hace falta aniquilar a todo un pueblo para serlo. A mí esa mentalidad me parece muy fascista, como la de Hitler.

Tanto los palestinos como israelíes defensores de los derechos humanos insisten en que la gran herramienta que tiene la sociedad civil internacional es el boicot. La campaña BDS (Boicot, Desinversiones, Sanciones) cada vez tiene más seguidores, hasta el punto de que recientemente 16 ministros de exteriores de la UE han pedido que se identifiquen con etiquetas los productos producedente de los asentamientos israelíes en los Territorios Ocupados. ¿Realmente teme el gobierno israelí la campaña de boicot?

Absolutamente. Cuando hace una década diversas organizaciones empezamos a moldear la estrategia del boicot inspirados en Sudáfrica, parecía imposible. Pero dijimos: si no nos permiten manifestarnos, ni tener voto en las Naciones Unidas…. sólo nos queda cortar por la economía, la cultura y lo deportivo. España y Gran Bretaña fueron los más activos al principio pero ahora le está generando importantes pérdidas económicas, por lo que está invirtiendo millones para contrarrestar el boicot.

Lo que nunca esperamos fue el crecimiento del boicot en Estados Unidos, por ejemplo. Recientemente un antiguo jefe del Mossad (Shabtai Shavit) declaró que temía por la continuidad del proyecto sionista dadas las hostilidades que éste estaba generando entre la propia comunidad judía internacional, poniendo como ejemplo el auge del movimiento del boicot entre jóvenes judíos de universidades estadounidenses.

Por tanto, ellos mismos están promoviendo con sus acciones una mala prensa.

 

De hecho, durante la campaña electoral, el ministro de Asuntos exteriores israelí, Avigdor Lieberman, prometió que la primera ley que aprobaría si ganaba sería la de imponer la condena a muerte de los presos palestinos para evitar su liberación.

También Netanyahu dijo que no se iba a reconocer la existencia de un Estado palestino y cuando ganó tuvo que dar marcha atrás por la presión de Estados Unidos, Suiza…. Lieberman también intentó prohibir que las minorías pudieran presentarse a las elecciones con el fin de que los árabes no pudieran concurrir en las mismas, pero el Tribunal Supremo lo impidió. Gracias a ello, por primera vez, el partido árabe ha sacado 14 diputados.

Muchos pensamos que es positivo que haya ganado Netanyahu para que el mundo sepa cómo funciona Israel.

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