“Israel está imponiendo a los palestinos lo imposible”

Entrevista, edición y texto: @patriciasimon

Imagen @zapicoalex

Subtitulado @moresby 

Pocos días después de que Israel dejara de bombardear la Franja de Gaza el pasado verano, el gobierno de Netanyahu hacía un nuevo anuncio devastador: 400 hectáreas de tierras palestinas serían expropiadas para la construcción de nuevos asentamientos cerca de Belén. Un expolio que no cesa y que sigue parcelando, invadiendo, Cisjordania de la que ya apenas queda un 18% bajo control total de la Autoridad Nacional Palestina. El resto, la zona C, un 60%, están bajo el completo control civil y militar de Israel, El 22% restante, bajo la administración civil palestina y la militar de Israel. Un nuevo varapalo para el proyectado Estado palestino, un nuevo bocado a este territorio que se asemeja a un queso gruyere, en el que la vida diaria de sus habitantes palestinos está sometida a un régimen de apartheid, con carreteras exclusivas para israelíes, un centenar de controles militares israelíes fijos y varios centenares móviles o la presencia de unos 340.000 colonos en Cisjordania más los 190.000 de Jerusalén Este (la supuesta futura capital del Estado palestino).

Mientras la atención internacional enfocaba la masacre cometida en Gaza durante los 50 días de ofensiva (más de 2.200 asesinados, más de 1.500 de ellos civiles y 10.000 heridos), Israel se cebaba contra la población de Cisjordania. Las incursiones militares en los hogares se multiplicaron hasta superar las 1.500 y más de 1.700 palestinos fueron detenidos bajo la fórmula de la detención administrativa, por la que el reo desconoce los cargos de los que se le acusan ni conoce la fecha de la celebración de un hipotético juicio, que muchas veces no llega tras meses o años presos. El muro que aísla Cisjordania siguió construyéndose, así como los territorios expropiados para su construcción. Pese a que la Corte Penal Internacional dictaminó su ilegalidad en 2004, ya son más de 700 los kilómetros que recorre, la mayoría de ellos construidos sobre suelo palestino dividiendo pueblos, aislando entre sí a sus comunidades, imposibilitando a los campesinos ir a sus tierras, a los niños ir al colegio, a los enfermos ir al hospital más cercano…

“Nos quitan nue

stras tierras, el agua y destruyen nuestras casas mientras ellos construyen sus asentamientos y un muro que divide nuestros campos de olivos”

Éste es el escenario que se encuentra JulietBannoura ante sí. El gobierno israelí ha expropiado las tierras de cultivo de olivos que su familia política posee desde hace un siglo, al igual que las de otras 50 familias palestinas de Beit Jala, cerca de Belén. Nos lo cuenta junto a la carretera que flanqueará el muro que dividirá estas explotaciones agrarias. Juliet trabaja en el respetado Instituto de Investigaciones Aplicadas para la Sostenibilidad en Palestina. Pese a que está dando la batalla en los tribunales, guarda pocas esperanzas: “No podemos hacer nada. No tenemos derechos”.

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