Amparo Sánchez “El feminismo te hace más humana”

Entrevista Patricia Simón Vídeo Alex Zapico (Bogotá)

“Las grandes beneficiarias del pacto inicial (de paz entre las FARC y el gobierno) van a ser las grandes empresas porque las víctimas van a tener que seguir en el proceso de reparación, verdad y justicia. Unas multinacionales que han potenciado el conflicto forzando la expropiación de las tierra”.

Amparo Sánchez en Casa de la Mujer, en Bogotá (Alex Zapico)

Amparo Sánchez en Casa de la Mujer, en Bogotá (Alex Zapico)

Amparo Sánchez es la directora de Casa de la Mujer, una institución con 25 años de historia que se ha convertido en un centro de pensamiento feminista de referencia en Colombia. Situada en una casa amplia y céntrica de Bogotá, las actividades de asesoramiento y orientación económica, laboral, psicológica y social para ayudar a las mujeres a mejorar sus condiciones de vida.

“El feminismo te hace más humana, te permite tener una dimensión más global de los problemas, no sólo de las mujeres, sino de sociedades tan excluyentes como la nuestra”, nos dice Amparo, una conocida activista feminista desde los años 70, cuando ingresó en una universidad convulsa y electrificada por numerosos movimientos estudiantiles. Con ella hablamos sobre el proceso de paz en la Habana (“hay unas necesidades económicas de que acabe la guerra los territorios en las que está está la insurgencia son los de gran potencial de explotación energética y minera”), las diferencias y semejanzas entre los gobiernos de Álvaro Uribe Velez y Juan Manuel Santos, su infancia y formación feminista, la crianza de hijos e hijas desde esta perspectiva (“Yo les digo que quiero haberles educado para la libertad porque son de la vida, no de una”) así como de las “complejas” relaciones que supone un posicionamiento de autonomía en un contexto estructural de sumisión para la mujer.

Los informes y pronunciamientos públicos de Casa de la Mujer sobre las violencias empleadas contra las mujeres, sus procesos de construcción de la paz, los procesos jurídicos nacionales e internacionales emprendidos contra los crímenes del Estado, o en favor del aborto han situado a sus representantes en una esfera pública donde la disidencia o la crítica pueden resolverse con la muerte.

Amparo, además, vio cómo los riesgos, las amenazas y hostigamientos aumentaban cuando participó, como integrante del colectivo Colombianos y colombianas por la paz,  en la mediación para la liberación de secuestrados de la guerrilla de las FARC.

“Uno no le puede regalar a estas clases tan supremamente elitistas y cerradas, tanto poder de estar viviendo en el miedo. Yo digo que algún día se tiene una que morir. Eso no quiere decir que no haya momentos difíciles (…) pero nosotras decidimos generar mecanismos de autoprotección y no pedir la del Estado porque no quiero hipotecar mi vida a tener un guardaespaldas y perder mi libertad”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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