Agradecimientos

Congreso Nacional de comunidades negras en la Universidad de Quibdó, agosto de 2013 (Patricia Simón)

Congreso Nacional de comunidades negras en la Universidad de Quibdó, agosto de 2013 (Patricia Simón)

Durante las cinco semanas en las que recorrimos Colombia entre julio y agosto de este 2013 fueron muchas las personas y organizaciones las que de manera generosa, altruista y entregada nos brindaron su ayuda, conocimiento y experiencia -y en muchas ocasiones también sus hogares- para que pudiéramos adentrarnos en las formas que esta guerra colombiana ha adoptado para arrasar con las vidas, esperanzas, proyectos y energías de la población en general, y especialmente de las mujeres. Pero sobre todo, a poder sentarnos con estas mujeres, con tiempo, para realizar entrevistas pausadas y largas para conocer cómo campesinas, lideresas, profesionales, estudiantes, madres, hijas, hermanas… que fueron hostigadas, agredidas, violentadas, desplazadas, violadas o mutiladas, se enfrentan a la vida. Queríamos entender y aprender cómo estas supervivientes, más allá de víctimas, se han convertido en ciudadanas que se han recuperado, organizado y formado para plantar cara a la guerra y trabajar por la paz. Con estas entrevistas queríamos recorrer sus vidas, cómo fue su infancia, sus familias, su formación, el contexto de vulnerabilidad que fomentó que el conflicto entrara en sus casa, las estrategias y vías que han empleado para no sólo seguir adelante, sino hacerlo también por y con otros y otras. Muchas de ellas no han tenido tiempo para recapitular y recopilar todas las enseñanzas que han ido adquiriendo y que pueden ser muy útiles para todos nosotros, y especialmente, para organizaciones de derechos humanos, defensores y defensoras en Colombia y otros países que se enfrentan a pérdidas, hostigamientos, dolor y esperanzas parecidas.

Además queríamos que los y las jóvenes de los países enriquecidos tuvieran la oportunidad de entrar en contacto con estas personas, que pudieran sentir la inspiración que contagian los que dan sentido a la palabra humanidad, que entendieran que son como nosotros, pero que cargan de más vida los días, que les gusta divertirse tanto como a cualquiera y que por eso mismo, entregan la vida para que los demás puedan hacerlo igualmente.

Y para llegar a todas estas personas fueron vitales otras, muchas amigas, la mayoría también defensores de derechos humanos, que nos regalaron lo más precioso: la posibilidad de seguir conociendo al otro, es decir, a nosotros.

Gracias a Iván y a Mónica y a vuestra preciosa niña Sara, por habernos acogido y hecho sentir en casa desde el minuto 0. Por aguantar nuestro escandaloso entusiasmo a horas ‘inmorales’ para Sarita, por las tres cafeteras para ponernos a punto por las mañanas, por nuestras mil llamadas telefónicas y por tener respuesta siempre para nuestra curiosidad infinita. También por habernos presentado a Alix, a Sara, Erika, Karen…

Gracias la que ya ha sido nombrada nuestra ‘súper productora’ Adriana, por tu disciplina logística, por tu carrito que a tantos sitios nos llevó y que por poco sepultamos, por tu alegría y zumos revitalizantes, por tu paciencia frente a los tres españolitos ‘espídicos’, por tus ganas de llegar a donde hiciera falta, y por tu autoridad protectora que tan bien nos vino en algún momento. Gracias también a tu mami, por acogernos, dejarse robar a su niña, dejarse robar el wifi y la lavadora, y cuidar a Thelma cuando partíamos a rumbos desconocidos.

Gracias a Maria Ovidia, Jairo y vuestra niña Yumalay por hacer nuestro vuestro hogar, por permitirnos conocer un poquito la cosmovisión indígena, por introducirnos en el Comité Regional del Cauca Indígena (CRIC), y por permitirnos volver algo más presentables con las pulseras de Jairo.

Gracias a Lola, por su predisposición, por llevarnos al lado desconocido de Barranquilla, porque ir de su parte era ir de parte amiga, por su alegría antes, durante y después del viaje. Por recordarnos en España porqué amamos tanto a Colombia. Gracias también a tu hermana por tratarnos como a sus hijas, incluidos zumos que requirieron de una tonelada de zanahorias y desayunos crujientitos con cebolla.

Gracias a Eduardo, por darnos ensalada y buen vino después de una semana de carne y cerveza , porque tus conversaciones son puro contexto periodístico que hacen encajar las piezas del puzzle infinito que es Colombia, por poner humor en la sinrazón, y cordura en lo descorazonador, porque eres maestro y a nosotros no hay nada que nos guste más que ser aprendices. Gracias por tu vocación cargada de información con corazón y por habernos llevado hasta Ana Julia y María Libertad.

Gracias a ti, Andrés, por guiarnos incasablemente por Bogotá, por permitirnos ver lo invisible y por encontrar respuestas para las muchas preguntas que inventábamos cada día.

Gracias a Alexia por abrirnos las puertas de su confianza y contagiarnos su amor por Colombia, y a Sammy por compartir su tiempo y su vida con nosotras durante unos días.

Gracias a Pablo por haber hecho de una plantilla wordpress, la web que da voz a todas estas mujeres. Prometemos no abusar pero es que es tan tentador saber que hay alguien tan talentoso tan cerca.

Gracias a Gloria, a Andrés y a todo el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos por vuestra generosidad, apoyo y por vuestro trabajo. Pasar tantas horas en un coche cinco personas y seguir teniendo ganas de conversar y aprender, es una suerte. Gracias.

Y por supuesto, un millón de gracias a cada una de las mujeres entrevistadas, gracias por regalarnos vuestro tiempo, intimidad, certezas y dudas, alegrías y dolores, el ejemplo de vuestra fortaleza y sensibilidad. Sois terruño y pura vida. Vuestro testimonio, horizonte de esperanza. Gracias.

Gracias a la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo por creer y apostar por el periodismo, por la sensibilización, por la comunicación por la transformación social, por las historias contadas con pausa y mimo y por documentar nuestra historia desde la ciudadanía.

Gracias a todas vosotras y vosotros, por compartir y divulgar los testimonios e historias de vida de estas mujeres, por ayudarnos a que sean escuchadas, porque al darlas a conocer también estáis protegiendo sus vidas, porque sin vosotros y vosotras la impunidad es más salvaje y peligrosa.

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